Caso Ayotzinapa, a dos años de dolor y búsqueda

Han pasado 730 días en los que los padres de los 43 normalistas luchan sin descanso, el fin es encontrar a sus hijos 

Por: | 26 de Septiembre de 2016 | 10:13 horas

Por: Miriam Arvizu

Ciudad de México (Rasainforma.com).- Este 26 de septiembre se cumplen dos años de la desaparición forzada de Iguala en 2014, episodios de violencia que ocurrieron durante la noche del 26 de septiembre y la madrugada del 27, en el que se presume que la policía municipal persiguió y atacó a estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa.

Los hechos dejaron un saldo de al menos nueve personas fallecidas, 43 estudiantes desaparecidos de esa escuela normal rural y 27 heridos. En dicho enfrentamiento habrían resultado heridos periodistas y civiles.

Al paso de los días, semanas, meses y años, las investigaciones – para los padres de familia- se encuentra lleno de dudas y de denuncias de inconsistencias, lo que aviva la exigencia de lograr justicia y verdad, el saber del paradero de sus hijos.

La búsqueda de los 43 estudiantes por parte de padres junto con normalistas, que fueron resguardados por elementos de la Fuerza Estatal, inició el mismo 29 de septiembre, intensificando el operativo al buscar posibles cadáveres en fosas comunes.

Fue el sábado 4 de octubre cuando se descubrió en los alrededores de Iguala una fosa clandestina con 28 cadáveres sepultados en ella. Eventualmente los análisis forenses dictaminaron que estos cuerpos no correspondían con ninguno de los 43 normalistas desaparecidos ignorándose hasta la fecha la identidad de los cuerpos.

El  8 de octubre fueron detenidos en Cuernavaca, Morelos, Osvaldo Ríos Sánchez y su hermano Miguel Ángel, sospechosos de haber participado en la desaparición. Los hermanos Ríos Sánchez confesaron su involucramiento y el haber estado bajo las órdenes de Ángel Casarrubias Salgado, uno de los líderes de Guerreros Unidos. Al día siguiente la Procuraduría General de la República (PGR) encontró otras cuatro fosas con ocho cadáveres en total en el paraje de La Parota, en la localidad de Pueblo Viejo, Guerrero. Sin embargo, estos hallazgos tampoco correspondían.

El entonces  titular de la PGR Jesús Murillo Karam, informó el 13 de octubre que aparentemente elementos de la Policía de Iguala, tras arrestar a los 43 estudiantes desaparecidos, siguieron instrucciones de José Luis Abarca Velázquez, político y empresario mexicano, presunto culpable de la desaparición de los estudiantes.

Se presume que Abarca Velázquez entregó a los detenidos a oficiales de la policía del vecino municipio de Cocula. A su vez, estos policías de Cocula procedieron a entregar a los estudiantes a miembros del cártel de los Guerreros Unidos.

De acuerdo a testimonios de los hermanos Ríos Sánchez, Ángel Casarrubias Salgado habría dado la orden de matar a los estudiantes entregados a los Guerreros Unidos, aparentemente en la creencia de que entre los estudiantes normalistas se encontraban infiltrados elementos del cártel rival de Los Rojos.

 

La Procuraduría General de la República confirmó el día 7 de noviembre de 2014, que existían  indicios de un homicidio masivo en un basurero de Cocula, Guerrero, el cual podría corresponder a los 43 estudiantes desaparecidos, según el testimonio de tres detenidos que confesaron cometer el crimen, anuncio que se hizo en una conferencia de prensa en cadena nacional.

Murillo Karam, indicó que las personas detenidas dijeron que los estudiantes fueron asesinados después de que policías de los municipios de Iguala y Cocula los entregaran al grupo criminal Guerreros Unidos. Sus cadáveres fueron quemados, después se depositaron los restos en bolsas y fueron arrojados en un río cercano.

El 27 de enero de 2015, la PGR notificó del avance de las investigaciones de la desaparición, aclarando que era prácticamente un hecho que el grupo Guerreros Unidos, vinculado al entonces alcalde de Iguala, Abarca Velázquez, había secuestrado, asesinado, incinerado y desaparecido en un río, las cenizas de los 43 normalistas.

De acuerdo a la versión oficial, el grupo rival antagónico de Guerreros Unidos: Los Rojos junto con el Director de la Normal, habían alentado o apoyado a los estudiantes a la manifestación en contra del alcalde de Iguala. En la confusión de esa noche de si eran estudiantes o del grupo rival Los Rojos o una mezcla de ambos, el cartel de Guerreros Unidos tomó la decisión de ejecutarlos como normalmente lo hacía con grupos antagónicos y apoyado por las autoridades de Iguala, ante el agravio constante por los normalistas y sus frecuentes protestas, como aquella donde incendiaron una gasolinera en un bloqueo a la autopista del Sol, donde murió por quemaduras el empleado de la gasolinera.

Los padres de familia y acudientes de los estudiantes y víctimas de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa rechazaron la información brindada por las autoridades federales mexicanas sobre las muertes de sus hijos y acudidos porque carecía de un sustento científico y técnico y dijeron que sus hijos están vivos hasta que no haya una certeza de su deceso.