¡Trump tiene razón! El TLC sólo ha generado pobreza, pero más en México

A 22 años de haber entrado en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (México-Estados Unidos-Canadá), los resultados han sido benéficos para algunas regiones y algunos productores del país

Por: | 26 de Agosto de 2016 | 21:13 horas

Por Antonio Aguilera

Una de las banderas que más ha utilizado el candidato republicano en la carrera presidencial en Estados Unidos, Donald Trump, es aplicar una especie de Brexit al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), toda vez que argumenta que en dicho bloque comercial ha sido desastroso para la clase trabajadora de su país.

Trump enarbola las causas del nacionalismo económico que se había practicado en Estados Unidos por décadas, por ello, a la semejanza de los partidos conservadores en el Reino Unido, argumenta que el modelo de globalización y el libre comercio, no se ha traducido en prosperidad para los trabajadores estadunidenses.

Sin embargo, los efectos más perniciosos que ha tenido el Tratado de Libre Comercio, es en la clase trabajadora mexicana, en especial en las personas que trabajan en el campo.

A 22 años de haber entrado en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (México-Estados Unidos-Canadá), los resultados han sido benéficos para algunas regiones y algunos productores del país, pero la mayoría de los campesinos ha visto severamente deteriorada su actividad económica y su calidad de vida.

Muchos de ellos han abandonado por incosteables sus tierras, ejidos y parcelas y han emigrado en número cada vez más creciente a las ciudades, que no pueden absorberlos como mano de obra barata disponible, por la escasez de empleos, o a Estados Unidos, para buscar el sustento de sus familias, en condiciones de injusticia e incluso de riesgo para sus vidas.

Por otra parte, se ha incrementado de manera significativa en el país la importación de alimentos, que pueden ser producidos en nuestro territorio. Sólo en el último decenio se importó, particularmente de Estados Unidos, el 40 por ciento de los alimentos, un aumento del 16 por ciento desde que se implantó el TLCAN.

Capítulo agropecuario, una pesada cadena

Frente a esta realidad lacerante, los últimos gobiernos mexicanos, de Fox a Peña Nieto, no han tenido capacidad de responder o no tienen la voluntad política para hacerlo, en razón de los compromisos que tiene pactados con la banca internacional y nacional y porque no se decide a renegociar nuevamente el capítulo agropecuario del TLCAN, a decretar una moratoria temporal del mismo o a hacer uso con eficacia de todas las salvaguardas y medidas de protección previstas en el mismo.

El TLCAN ha significado un incremento de las importaciones agroalimentarias. En 1995 importamos de los Estados Unidos 3 mil 254 millones de dólares y exportamos, 3 mil 835 millones de dólares de estos productos. En la primer década del siglo XXI, nuestras importaciones se dispararon a 7 mil 415 millones de dólares y nuestras exportaciones ascendieron a 5,267 millones. De ser superavitaria nuestra balanza agroalimentaria con los Estados Unidos en 1995 por 581 millones de dólares, se tornó deficitaria por 2 mil 148 millones.

Desde que comenzó el TLCAN México ha erogado por compra de alimentos 78 mil millones de dólares, cifra superior a toda la deuda pública del país.

En México, en donde una de cada cuatro personas vive en las zonas rurales, se constata una realidad lacerante: la mayoría de las personas que allí habitan está en condiciones de pobreza y un buen número de ellas en situación de pobreza extrema. Esta situación es particularmente dramática entre los pueblos indígenas.

En 1990 el promedio anual de importación a México de los diez cultivos básicos (maíz, frijol, trigo, sorgo, arroz, etc..) era de 8.7 millones de toneladas. Para el año 2000 llegó a 18.5 millones de toneladas, 112% de incremento. De maíz lo más que llegamos a importar antes del tratado fueron 2.5 millones de toneladas, en 2001 ya importamos 6 millones 148 mil toneladas.

México ya no tiene soberanía alimentaria

En la actualidad, México importa 95 por ciento de la soya de consumo y la dependencia en arroz llega a 58.5 por ciento, en trigo al 49 por ciento, en maíz a 25 por ciento. Importamos además el 40% de la carne que consumimos.

A consecuencia de la competencia desleal de las importaciones extranjeras el valor real de los productos del campo se ha derrumbado. Entre 1985 y 1999 el maíz perdió 64% de su valor y el frijol, 46%, sin que esto significara de ninguna manera un abaratamiento de la comida para los consumidores, pues entre 1994 y 2002 la canasta básica se ha incrementado en un 257 por ciento.

Todo esto ha empobrecido aún más a los habitantes del campo mexicano. De los 8.2 millones de mexicanos que trabajan en él, la mayoría está en pobreza extrema, según la Sedesol. Dos de cada tres personas que viven en el campo son indigentes. En 1992, el 35-6% de la población rural estaba en pobreza alimentaria, hoy al 2016, es del 52.4%. En 1992, el 41.8% estaba en pobreza de capacidades, ahora el 50%.

El propio Banco Mundial reconoce que los índices actuales de indigencia en el agro nacional superan los prevalecientes hace una década.

La pobreza expulsa a la población campesina hacia las ciudades y los Estados Unidos. Según la propia Sedesol, un promedio de 600 campesinos dejan su tierra cada día. El campo ha perdido un millón 780 mil empleos desde que entró en vigor el TLCAN.

Los subsidios del gobierno norteamericano a sus productores importan un promedio de 21 mil dólares por productor, en México, 700 dólares. Y luego de la promulgación de la Ley Agrícola norteamericana, los subsidios a los agricultores de los Estados Unidos se incrementarán en 80% los próximos 10 años.

Los ganadores con el TLCAN

· Grupo Bimbo, beneficiado con las importaciones subsidiadas de trigo de los estados Unidos. En 2001 sus ventas ascendieron a 33 mil 855 millones de pesos.

· Alfonso Romo Garza (grupos Pulse y Savia). Desarrollo, comercialización y producción de semillas para frutas y hortalizas. Ventas en 2011: 2 mil millones de dólares.

· Grupo Gruma (Maseca), el productor más grande de harina de maíz y tortillas en el mundo. Se ha beneficiado con la importación de más de 14 millones de toneladas de maíz sobre lo previsto en el TLCAN. En lo que va de este 2016, tuvo ventas por 16 mil 348 millones de pesos.y utilidades 50% superiores al año anterior.

Los importadores de granos (maíz y sorgo, sobre todo), para producir leche y carne:

Grupo Bachoco: beneficiado con la importación de maíz amarillo y de sorgo para la producción avícola. Ventas netas en 2025: más 11 mil 161 millones de pesos.

El grupo de leche Lala, con ventas al cierre del 2015 por el orden de los 12 mil 530 millones de pesos.
El grupo Viz, principal productor, distribuidor y comercializador de carnes de res. Ventas por 500 millones de dólares en 2011. Este grupo también es un gran importador de bovinos.

Los exportadores de hortalizas, que cuenta por más del 50% de las exportaciones agroalimentarias mexicanas. De 100 mil, sólo 20 mil productores son exportadores. Aquí juega un papel importante la familia Labastida Ochoa que exporta 550 toneladas de hortalizas a los Estados Unidos.

Los exportadores de frutas tropicales, donde destacan las trasnacionales Chiquita y Del Monte Products.

La corporación trasnacional Pilgrim’s Pride, durante el cuarto trimestre de 2014, las ventas de Pilgrim’s Pride ascendieron a dos mil 110 millones de dólares, cifra tres por ciento superior a los dos mil 47 millones obtenidos en el mismo periodo de 2013.

La corporación Cargill, la más poderosa comercializadora de granos en el mundo. La corporación Dupont, con ventas de 515 millones de dólares en el primer semestre de 2012.

Se calcula que todas estas empresas han tenido ganancias netas por 40 mil millones de dólares desde que entró en vigor el TLCAN.

Los perdedores

Después de más de 20 años de libre mercado, la sociedad rural mexicana está exhausta. La apertura comercial unilateral y abrupta más la eliminación del sistema de precios de garantía crearon una situación en la que los costos de producción superaron a los precios de los productos, causando la caída en la rentabilidad de las actividades agropecuarias.

El desmantelamiento de las políticas públicas de fomento a la producción campesina convirtió al país en importador neto de alimentos e incrementó la pobreza en la sociedad rural. El campo cuenta con unos 30 millones de habitantes: 81% pobres, 37% en pobreza extrema; de los 28 millones de hambrientos en el país, casi 20 millones viven en el campo.

De los apoyos gubernamentales que sobreviven, más del 60 por ciento benefician a sólo 17 mil de los más de seis millones de productores del campo.