“Nos detuvieron como si fuéramos narcos y sólo sabíamos futbol”: Ángel Sepúlveda

El jugador michoacano participó con los Mapaches de Nueva Italia cuando en 2008 detuvieron al dueño del equipo, Wenceslao Álvarez, acusado de narcotráfico

Por: | 24 de Septiembre de 2016 | 12:34 horas

Por: Alfredo Martínez Martiñón/@martinezmartion

Morelia, Michoacán (MiMorelia.com).- “Nos detuvieron como si fuéramos narcotraficantes y sólo sabíamos de futbol”, recuerda el delantero michoacano Ángel Sepúlveda la ocasión que elementos de la Procuraduría General de la República (PGR) los sorprendieron cuando militaba en un equipo de Segunda División y aprehendieron al dueño del mismo, acusado de narcotráfico.

Aquel entonces, 8 de octubre de 2008, los integrantes del equipo Mapaches de Nueva Italia acudieron en su lujoso autobús a la Ciudad de México para enfrentarse a la filial del América y en instalaciones de Coapa causó revuelo el operativo policiaco para capturar a Wenceslao Álvarez, “El Wencho”, parte de la Familia Michoacana, el grupo delincuencial dominante en el estado esa época.

“Ahora sí se los cargó. Tírense al suelo”, dijo un agente policiaco, según rememora Sepúlveda ese incidente cuando tenía escasos 17 años de edad y pertenecía al equipo afectado, publicó El País, que entrevistó al futbolista. Los retuvieron dentro del camión hasta medianoche y después regresaron a casa. Esa vez no pudieron dormir, indicó el diario español.

Ángel nació en 1991 en la Tenencia Cenobio Moreno de Apatzingán, municipio que fue bastión de La Familia Michoacana primero y de Los Caballeros Templarios después. “Es parte del día a día, uno puede ver ese tipo de cosas. Los narcos no se meten contigo mientras no hagas cosas malas”, asegura en la citada entrevista.

Su deseo por jugar futbol profesional se cristalizó cuando surgió el club de los Mapaches en Nueva Italia, otra localidad de la Tierra Caliente de Michoacán, donde “El Wencho” estaba establecido y fundó el equipo, con quien logró el ascenso de tercera a segunda división profesional del balompié.

Le metía dinero y hasta pensaba comprar una escuadra de la máxima categoría. Cuando el narcotraficante veía que su equipo era apaleado en el primer tiempo, se metía a los vestidores y le ofrecía a cada jugador mil pesos. “Salíamos, marcábamos siete goles y nos daba el dinero. Siempre nos trató de maravilla”, señala Sepúlveda a El País.

Ese día de octubre de hace ocho años, la PGR ya seguía la pista de Wenceslao Álvarez, a quien responsabilizaba de coordinar envíos de dinero de Estados Unidos a México y realizar transacciones financieras para ocultar y lavar dinero procedentes del tráfico de estupefacientes.

Al final, le dictaron auto de formal prisión por delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita, y fueron otros quienes retomaron el control de “la plaza” en Nueva Italia: Servando Gómez Martínez, alias “La Tuta” o “El Profe”, actualmente recluido en el penal de máxima seguridad de El Altiplano, y Enrique “Kike” Plancarte -abatido por marinos en Querétaro el 31 de marzo de 2014-, que en 2011 fundaron Los Caballeros Templarios tras desligarse de La Familia Michoacana.

Con esa detención, desaparecieron los Mapaches, pues fueron desafiliados de la Federación Mexicana de Futbol y los jugadores debieron emprender otros rumbos. En el caso de Ángel Sepúlveda, fue a “probarse” con Monarcas Morelia y gracias a su buen futbol debutó en la Primera División en el Apertura 2010; su primer gol llegó en el Clausura 2011, tanto que le dio el triunfo a la Monarquía en su partido contra Jaguares Chiapas 2-1.

Desde entonces acumula 31 anotaciones con Morelia, Neza, Atlante y Querétaro, su actual equipo en la Primera División, donde sus actuaciones le valieron el llamado del entrenador nacional Juan Carlos Osorio, a la Selección Mexicana; ahí se estrenó en el partido de la fase eliminatoria rumbo al Mundial de Rusia 2018 contra El Salvador el 2 de septiembre anterior y lo hizo con un gol en la victoria 3-1 del Tri.

Ese incidente del otoño de 2008 no le afecta. “Es una anécdota más”, subraya este joven de 25 años, quien en el futbol encontró la salida a los problemas que veía en su municipio: Apatzingán, y en el lugar donde creció, Cenobio Moreno, hoy es parte de una transformación social para enfrentar la delincuencia.